¿y si no te resistieras,
y si el salto fuera
un solo
maravillarse del aire,
desnudos los pies,
desnudas las manos
¿siempre hay un vaso cuando el agua,
siempre el cuenco de las manos,
siempre la boca?
dibujos
en el aire
el agua ---
los pies ---
las manos ---
la boca ---
¿cuál atardecer es el que te ensombrece
cuál luna que ver no quieres,
la que no mira de frente,
acomplejada luna
pudorosa luna
que se viste
de arco
iris
Alice debería ser tu nombre
de un tornasol
no permitido
sino en algunas noches
sino en algunas lluvias
y si de todas formas el salto
allí, estantes
con pedacitos de carne
dedicados a una tía
y si de todas formas el salto
no acantilado
no !plaf¨! en el final
no final, solo
puro salto
una conferencia interminable
de estantes con objetos
que parlamentan:
un cuchillo grande y filoso
sí, había cuchillos
de carne y hueso
cuando niños:
el del mango cilíndrico hecho de arandelas de piedra
de colores alternados, colores de piedra
diecisiete veces vio
el alma del que veía que se iba muriendo
sí, había zarcillos secos
en el patio húmedo de los inviernos;
decir quebradizos, duros y frágiles
es decir zarcillos
lo sé: preguntarás si el salto es salto
o ingravidez
y se me caerá una lágrima
!cómo responder!
y si el salto fuera:
si ahora tengo cinco años
y el agua se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero la piedra: oh, piedra
y si el salto fuera:
el flotador se va de cabeza
y el agua se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero la mano: oh, mano
y si el salto fuera:
el cable que aprieta con sus dedos invisibles
y el flujo invisible se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero la fuerza: oh, fuerza
y si el salto fuera:
el niño cruza la ruta leyendo
y el auto se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero los frenos: oh, frenos
y si el salto fuera:
un impulso directo sin medida ascender a la rama del árbol
y la rama se quiebra, se lleva mi cuerpo
se lo quiere llevar
pero el perfume: oh, perfume
¿qué salto es el salto del niño
surco tras surco
pierna tras pierna
sobre los repollos?
(vendrás como una loba
vendrás como una cabra
vendrás quizás de singular serpiente
serás ese animal sin nombre
que espero en estas muertes que me abandonaron cuando niño
ese animal donde de tornasol
se monta
para caer en redes
que morirán su alma)
el salto carretel
su cuerpo, el roce,
los sonidos
y el hilo se desprende
perfora lo que haya
el aire, no sé
la escasa longitud
que de viaje
el carretel me ha dado
unos ojos grandes
viernes 6 de noviembre de 2009
inmersiones
encontrar la lengua
traspasar los dientes con la punta de una ola
dónde encontrar ese bote
que no se hunda y sin embargo caiga columpio
sobre el fondo barroso del amor
me traes un obsequio envuelto en celofán
me traes un estúpido barco que sabe hundirse, eso dices,
y volver a bogar
con su acuosa resonancia me hastía
subo en él y me sumerjo una y otra vez
encontrar la lengua
traspasar los dientes con la punta de una ola
dónde encontrar ese bote
que no se hunda y sin embargo caiga columpio
sobre el fondo barroso del amor
me traes un obsequio envuelto en celofán
me traes un estúpido barco que sabe hundirse, eso dices,
y volver a bogar
con su acuosa resonancia me hastía
subo en él y me sumerjo una y otra vez
encontrar la lengua
viernes 30 de octubre de 2009
imaginaria de algunos mundos posibles
NO HAY SEDUCCIÓN en el deslizarse de las proas siempre recargadas de aerodinamia, añoro, sí, las popas rezagadas donde el mar parece quedarse a vivir un romance y sin embargo subo y bajo escaleras de todo tipo sabiendo que cualquier intento de fuga será inútil
DEBAJO DE LA SUPERFICIE limpia limpia, mis pies como cubiertos de una liviana gelatina. Con el índice trazo signos que duran para siempre y desaparecen ante mis ojos. No he vuelto a ver una eternidad tan repleta como esa
SALTAN A CADA PASO y solicitan un lugar. Hay como ratones traslúcidos que hacen piruetas sobre los insignificantes frutos. Todo es parte del agua
LLUEVE y desde el lecho marino los peces soplan con todas sus fuerzas: las olas se forman y arremeten, la embarcación llena de remiendos se hamaca, cruje, suspira, gime: la isla se recorta en un más allá de niebla.
ARDE EL PASTIZAL, loas de la hierba seca ante el milagro del fuego. Un árbol de otoño cabecea en la loma, le parece estar ante un sueño, cierra los ojos con fuerza y los vuelve a abrir como quien intenta salir de la poblada ciudad del sueño. El árbol de otoño no tiene frutos, apenas un clamor
EL CUCHILLO DEL VIENTO descabeza los animales del campo y se queda clavado en el grueso tronco del árbol sin frutos. No hay diferencia con otros rituales de la sangre, sólo que esta vez el árbol parece decidido a dejarse vencer
UN MAL PASO y se desploma sobre las chapas de zinc. El estruendo rompe las membranas del aire y se da de cabeza en los canteros del jardín, sangra. Con dificultad se yergue nuevamente sobre sus patas e intenta continuar su travesía en el alto
EL PATIO DE LA FÁBRICA es una planicie donde la cáscara de arroz fulgura. Acuden pájaros de países lejanos, en cada brillo de plumas, el llamado misterioso del instinto
DEBAJO DE LA SUPERFICIE limpia limpia, mis pies como cubiertos de una liviana gelatina. Con el índice trazo signos que duran para siempre y desaparecen ante mis ojos. No he vuelto a ver una eternidad tan repleta como esa
SALTAN A CADA PASO y solicitan un lugar. Hay como ratones traslúcidos que hacen piruetas sobre los insignificantes frutos. Todo es parte del agua
LLUEVE y desde el lecho marino los peces soplan con todas sus fuerzas: las olas se forman y arremeten, la embarcación llena de remiendos se hamaca, cruje, suspira, gime: la isla se recorta en un más allá de niebla.
ARDE EL PASTIZAL, loas de la hierba seca ante el milagro del fuego. Un árbol de otoño cabecea en la loma, le parece estar ante un sueño, cierra los ojos con fuerza y los vuelve a abrir como quien intenta salir de la poblada ciudad del sueño. El árbol de otoño no tiene frutos, apenas un clamor
EL CUCHILLO DEL VIENTO descabeza los animales del campo y se queda clavado en el grueso tronco del árbol sin frutos. No hay diferencia con otros rituales de la sangre, sólo que esta vez el árbol parece decidido a dejarse vencer
UN MAL PASO y se desploma sobre las chapas de zinc. El estruendo rompe las membranas del aire y se da de cabeza en los canteros del jardín, sangra. Con dificultad se yergue nuevamente sobre sus patas e intenta continuar su travesía en el alto
EL PATIO DE LA FÁBRICA es una planicie donde la cáscara de arroz fulgura. Acuden pájaros de países lejanos, en cada brillo de plumas, el llamado misterioso del instinto
cuatro miniaturas entrelazadas
El amante hablará de la señora que le enseñó el amor, la de los amantes de barro, sí, tal vez pueda contarlo.
El reverendo hará una película donde el cordero en realidad se despierta en su propio sueño. Hace un rato estaba en el rebaño, pero ahora está en el futuro, ¿será acaso el reverendo el pastor de este cordero descarriado?
La Reina de Corazones enciende un fuego para comérselo, ¡qué de niñas disfrazadas trepan para el viaje, con el calor de sus pequeños sexos apoyados en el lomo!
Querrá aparearse con estos seres, hijas del reverendo y de algún pájaro hembra; tendrá que seguir una pista: dar doce pasos hacia la Cruz del Sur, preguntar la hora, buscar un tesoro.
El reverendo hará una película donde el cordero en realidad se despierta en su propio sueño. Hace un rato estaba en el rebaño, pero ahora está en el futuro, ¿será acaso el reverendo el pastor de este cordero descarriado?
La Reina de Corazones enciende un fuego para comérselo, ¡qué de niñas disfrazadas trepan para el viaje, con el calor de sus pequeños sexos apoyados en el lomo!
Querrá aparearse con estos seres, hijas del reverendo y de algún pájaro hembra; tendrá que seguir una pista: dar doce pasos hacia la Cruz del Sur, preguntar la hora, buscar un tesoro.
sábado 24 de octubre de 2009
fundadores del festival de rosario (1993)
martes 13 de octubre de 2009
annpreitz
El texto que sigue es un fragmento de la novela que lleva el mismo título que el de esta entrada. Una novela que, según los planes, deberá estar publicada en septiembre del año que viene. Esto es un anticipo. Gracias.
“Hay momentos en los que cuesta trabajo reconocer la propia edad. Llegamos a viejos sin darnos cuenta, sin preparación. Lo pienso ahora que la veo, la observo en detalle sin que ella se conmueva por nada, sin que ella me sorprenda la mirada con un gesto de complicidad. Nunca los tuvo. Creo que hemos, sí, “hemos”, los dos, privilegiado la convivencia sobre cualquier otra cosa. No ha habido momentos conmovedores entre nosotros. Por ejemplo, sé, con total certeza que ella nunca ha interrumpido la intimidad de mi rostro al momento de afeitarme, por lo tanto no he tenido ocasión de colocar sobre la punta de su nariz un dedo de crema. Nunca hemos reído juntos sin razón alguna, no tengo certeza pero me parece que nunca hemos reído juntos ante ninguna situación ni cómica, ni ridícula, ni desgraciada para un tercero. Lo pienso ahora que observo el movimiento de sus pasos. Esa lentitud que aún no llega a arrastrarse, pero que permite ver ese inexorable devenir que no tardará en llegar. Esos gestos fáciles: agacharse para levantar mis pantuflas y luego hacer el recorrido para alcanzármelas casi sin mirarme, automáticamente. Me ha permitido que la observe durante toda la vida, entonces lo hago. Ella está ahí sin demostrar cambios en su música interna, siempre la misma nota, siempre monótona, parsimoniosa y lejana aunque la tuviera entre mis brazos. Observo sus ojos sin peculiaridad mientras la mirada va de un objeto a otro. ¿Pensará ella las mismas cosas con respecto a mí, estará observando mis gestos, o su amor, si es que se trata de amor, apoyará las patas en esos extraños signos que a veces se tejen alrededor de la palabra admiración? ¿De cuál de mis malignos pensamientos se quedó prendida y no pudo despegarse? ¿En qué momento decidió que era yo la persona?
Debo pensar en la posibilidad más cierta. Lo más probable es que ella, al igual que yo, haya renunciado a la búsqueda y se haya agarrado de lo primero que se le puso en el camino. Alguien con quien mantener un placer razonable y un pasar estrecho pero aceptable, alguien que no pida demasiado y a quien no exigirle casi nada, alguien con quien comer a las horas de comer y dormir a las horas de dormir.
No.
Eso no es conformismo.
Tiene otros ingredientes.
Porque yo sé de sus ojos sin peculiaridad y ella no debe desconocer que la floja carne de mi rostro es por lo menos, olvidable.”
Debo pensar en la posibilidad más cierta. Lo más probable es que ella, al igual que yo, haya renunciado a la búsqueda y se haya agarrado de lo primero que se le puso en el camino. Alguien con quien mantener un placer razonable y un pasar estrecho pero aceptable, alguien que no pida demasiado y a quien no exigirle casi nada, alguien con quien comer a las horas de comer y dormir a las horas de dormir.
No.
Eso no es conformismo.
Tiene otros ingredientes.
Porque yo sé de sus ojos sin peculiaridad y ella no debe desconocer que la floja carne de mi rostro es por lo menos, olvidable.”
* * * * *
El escenario del amor a veces no es lo planeado. Y aunque no sea el ideal se transforma en el escenario del amor. No lo elegimos, se presenta de pronto. Las cosas pasan así, como cuando un perro nos ataca y nos muerde o el automóvil se nos va de las manos y perdemos el control y provocamos un accidente. Es un instante. El paisaje da vueltas y pierde su inexorable y repugnante pobreza, y aunque luego de los revolcones y la pasión nos quede un insoportable olor a mierda en todo el cuerpo, por un momento fue otro. Por un momento fue el lugar ideal.
sábado 10 de octubre de 2009
anticipo: épica del infierno y los roedores
En unos días más se completará la edición del libro - poema Épica del infierno y los roedores, una incursión a la poesía narrativa. He aquí los primeros fragmentos a manera de anticipo:
1
pasadizo y bajo tierra están sin otra misión — aquellas flechas no vagan por el aire con su temblor de segura muerte — quietas ahora sobre la tierra que es el arriba o de pie en las paredes arrinconadas de los pasadizos — esperan al amo — quien blandiendo su espina suelte toda la furia — no me crean — todo esto es una vulgar mentira — los aires no hay aquí para nadie — en otro momento quizás — pero no ahora — cavernoso este sitio se las ingenia para aplastar toda intención de furia — yacen en racimos — las manos fláccidas a un lado y otro del cuerpo — no tiemblan ni se tensan — se dejan estar en una blandura malsana y opiácea — las voces de los primeros tiempos continúan rebotando sin fuerza en los corredores — hay barro y roedores que acaban de ser descubiertos — válgame dios si éste no es el infierno — alejada toda voluntad de crucifixión — invadidos los cuerpos por costras vivas que les dan sin paradoja alguna una capacidad de acción que jamás soñaron
2
escarban en la tierra helada — una potencia que desconocen mueve sus brazos — animales sin linaje buscando la salvación más abajo — las miradas incrustadas en la nada oscura que les presenta su propia acción salvaje — hienden — bajo la piel del rostro no se percibe alma ninguna — el cristal de sus ojos es impermeable a todo gesto — cada tanto alguno lleva a la boca un puñado de tierra — la sal y el agua que esconde esa masa que separan para llegar al fondo es una atracción prácticamente irresistible — van transformándose a medida que se entierran en los huecos que abren — enfrentarse a la oscuridad es un desafío más leve que lo real de esa luz mezquina que abandonan — luz al fin — sierpes — perderse es encontrarse en esta ciénaga cubierta de nieve a veces — de vegetación informe — el lodazal es la puerta de entrada — y sus corazones vibran ante la latente posibilidad de alejarse para siempre de lo más temido — una superficie hostil — una cavernosa posibilidad de encontrar el fuego — deberán atravesar ríos de corrientes más feroces que un hambriento enjambre de agujas de hielo
3
qué clases de engendros irán a su encuentro —
4
sueltan las esporas de los hongos — único alimento — en sus propios cuerpos costrosos de oscuridad nacen y es la noche
pasadizo y bajo tierra están sin otra misión — aquellas flechas no vagan por el aire con su temblor de segura muerte — quietas ahora sobre la tierra que es el arriba o de pie en las paredes arrinconadas de los pasadizos — esperan al amo — quien blandiendo su espina suelte toda la furia — no me crean — todo esto es una vulgar mentira — los aires no hay aquí para nadie — en otro momento quizás — pero no ahora — cavernoso este sitio se las ingenia para aplastar toda intención de furia — yacen en racimos — las manos fláccidas a un lado y otro del cuerpo — no tiemblan ni se tensan — se dejan estar en una blandura malsana y opiácea — las voces de los primeros tiempos continúan rebotando sin fuerza en los corredores — hay barro y roedores que acaban de ser descubiertos — válgame dios si éste no es el infierno — alejada toda voluntad de crucifixión — invadidos los cuerpos por costras vivas que les dan sin paradoja alguna una capacidad de acción que jamás soñaron
2
escarban en la tierra helada — una potencia que desconocen mueve sus brazos — animales sin linaje buscando la salvación más abajo — las miradas incrustadas en la nada oscura que les presenta su propia acción salvaje — hienden — bajo la piel del rostro no se percibe alma ninguna — el cristal de sus ojos es impermeable a todo gesto — cada tanto alguno lleva a la boca un puñado de tierra — la sal y el agua que esconde esa masa que separan para llegar al fondo es una atracción prácticamente irresistible — van transformándose a medida que se entierran en los huecos que abren — enfrentarse a la oscuridad es un desafío más leve que lo real de esa luz mezquina que abandonan — luz al fin — sierpes — perderse es encontrarse en esta ciénaga cubierta de nieve a veces — de vegetación informe — el lodazal es la puerta de entrada — y sus corazones vibran ante la latente posibilidad de alejarse para siempre de lo más temido — una superficie hostil — una cavernosa posibilidad de encontrar el fuego — deberán atravesar ríos de corrientes más feroces que un hambriento enjambre de agujas de hielo
3
qué clases de engendros irán a su encuentro —
4
sueltan las esporas de los hongos — único alimento — en sus propios cuerpos costrosos de oscuridad nacen y es la noche
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